viernes, 21 de diciembre de 2012

Der Untergang (2004)


Un prematuramente senil y visiblemente derrotado Hitler es interpretado por el titán de los escenarios y las pantallas alemanes, el suizo Bruno Ganz, con nervio y garra avasallantes, como una criatura infernal acorralada, que muestra unos principios y unos detalles singulares totalmente incompatibles, incongruentes con sus sentimientos e ideología racista demenciales. En especial, la relación ambivalente y conflictiva entre el dictador y la nación que preside es examinada en este largometraje que describe la decadencia ruinosa, entre bombardeos absurdos y escombros manchados de sangre, no solamente de un líder nefasto para el mundo entero sino además de un estilo de vida que hubo de ser pagado al más alto costo. Las escenas que ilustran las reuniones del alto mando nazi en el Führerbunker son comprensiblemente las más recordadas (y admiradas hasta la parodia), debido al explosivo delirio de un Hitler acosado por el fantasma de la traición, y la exposición (e imposición) de sus viles estrategias bélicas --Napoleon sólo le permitió la exitosa imitación de su tremendismo megalomaníaco, e inclusive esto decidió su penosa caída.

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