domingo, 16 de octubre de 2011

Vera Cruz



Western de influencia cuantiosa --desde la trilogía de los dólares de Leone hasta la espacial de George Lucas le deben algo-- en el que sobresale la sonrisa abierta y ominosa de dientes blanquísimos, resplandecientes de su productor y estrella Burt Lancaster. A destacar también la antológica partitura musical de Hugo Friedhofer y la elegíaca presencia del gran Gary Cooper en el rol principal.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Gentleman Jim (1942)



Lejos de las tradiciones más celebradas de las boxing movies, nos encontramos frente a un clásico que es (sin embargo) la biografía "real" de un héroe del deporte filmada en un blanco y negro de fábula. El gran Errol Flynn --en su rol favorito de entre todos los suyos-- caracteriza con aplomo a James Corbett, el ambicioso cajero de banco transformado de la noche a la mañana en el arrogante e irresistible campeón que tiene la oportunidad de medirse con el legendario John L. Sullivan (Ward Bond) y, reto no menos arduo, ganarse el favor de la refinada Alexis Smith. Dirige Raoul Walsh con vigoroso estilo y típico sentido del humor --apoyado sorpresivamente en un guión de Horace McCoy, el autor de la novela de la Gran Depresión They Shoot Horses, Don't They? 

jueves, 8 de septiembre de 2011

Winter's Bone



Áspero, cotidiano y oscuro como un abismo es este galardonado filme independiente (basado en la novela de Daniel Woodrell y estrenado en junio del año pasado) protagonizado por una admirable Jennifer Lawrence, secundada palmo a palmo por John Hawkes --incluida una extraña y penetrante química sexual de por medio.  

jueves, 25 de agosto de 2011

Some Came Running (1958)



Sinatra protagonizó este film con reparto estelar (además de sus compinches Shirley y Dino, brillan Arthur Kennedy y Martha Hyer) 5 años después de su sensacional aparición en el clásico From Here to Eternity, también escrito por James Jones. En comparación, y a pesar del delirio de la puesta en escena cortesía de un Vincente Minnelli en plena forma, se trata de un relato más sosegado y centrado en un retrato individual, velada autobiografía del novelista que ofrece al cantante otro de sus lucidos roles cinematográficos.

martes, 26 de julio de 2011

The Dirk Diggler Story



Esta producción amateur rodada en formato de vídeo hacia 1987 fue el primer trabajo de Paul Thomas Anderson, el realizador de Boogie Nights (1997) y Magnolia (1999) y There Will Be Blood (2007). Su innegable aptitud para la narración dramática de vidas cruzadas se reveló en la primera, para luego perfeccionarse y ahondar aún más en el vacío cuasi existencial de sus siempre desolados y particularmente entrañables personajes en el definitivamente magistral fresco cinemático de la segunda. ... Wait a second! Sin embargo --y éste es un "sin embargo" casi en mayúsculas--, la épica sentimental que proponía Boogie Nights, suerte de homenaje al cine pornográfico (en celuloide) fugazmente notorio de los setentas, fue ensayada a una escala muchísimo menor en la oscura cinta de sólo treinta minutos que ahora comentamos --¡hey, PTA no tenía más de 18 años de edad, el capo! Ésta relata exclusivamente la vida de su protagonista, su ascenso y su caída (como sucedería en There Will Be Blood), por medio de entrevistas con quienes fueron sus colaboradores más cercanos, aquellos que protagonizarían sus propias historias afluentes en la versión posterior. Anderson consigue que el magro presupuesto juegue a su favor, creando un falso documental con la misma apariencia y similar sentido del realismo que marcan la pornografía al uso. Además, ya asoman de algún modo su humor, su ironía y su habilidad persuasiva característicos; pero nada es suficiente en comparación con la odisea de la marginalidad que idéntico material conformaría en 1997 --uf. 

The Dirk Diggler Story es una obra definitivamente de interés para los admiradores del genial Anderson.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Pánico en las calles (1950)



Filmada en New Orleans, con gente local como extras, y con actores en su mayoría desconocidos --haciendo excepción de Richard Widmark, por ejemplo-- cuyas figuras y expresividad comunican fácilmente el realismo dramático que caracteriza a Kazan, el fundador principal del Actors Studio. La cualidad documental de Pánico en las calles sólo es comparable a su electrizante ritmo interno, combinación al servicio de una puesta en escena plena de un suspenso sui géneris: escalofriante por su ambigüedad estilística, no se trata de un film noir ni de un thriller policial ni de una obra de tesis, sino de una suma que va más allá. Kazan consigue así la que es probablemente su narración más cinematográficamente autónoma en el sentido menos "de autor" que pueda hallarse en su legado. Sin embargo, noten la imagen inicial de los jugadores de poker, el soberbio pasaje del marinero y su mujer, y la secuencia final del puerto. Ideal Jack Palance, a quien acompaña Zero Mostel en esta escena inicial.

martes, 8 de febrero de 2011

La pobredumbre humana

El dinamismo de los encuadres, la uniformidad de las actuaciones, la sutileza de los diálogos, el retrato (bastante digno) de la gente de color, el contraste de las caracterizaciones y su efectividad dramática: esta colaboración entre William Wyler y Bette Davis aventaja a Jezabel (Oscar a la Mejor Actriz de 1938) con mucho, aunque habría que admitir que ésa era una película muy distinta de La loba (1941). Ésta cuenta con una capacidad envolvente que resulta en una experiencia más satisfactoria aun. Su fuerza expresiva es indudable; sin ella su mensaje habría perdido acaso lo esencial en el camino. Tal vez, precisamente, el realismo de aquella feliz metáfora --uno de los hallazgos visuales de Gregg Toland tras la cámara-- en que los hermanos de Davis, advertidos a través de una amplia ventana, acuden al encuentro de su noble cuñado iguales a buitres hambrientos. En la escena a continuación, Davis ofrece una muestra de la maldad sin fisuras de Regina Giddens, una de las malas más malas de toda la historia del cine, en compañía de Herbert Marshall como su esposo.