Lupita Tovar, la actriz mexicana que en esta cinta
Universal filmada en paralelo a la protagonizada por Bela Lugosi representa a
una Mina llamada Eva, se equivocaba cuando decía que este Drácula es la mejor
de ambas versiones. Los críticos también se equivocaron, está claro. Más allá de los amplios y libres movimientos de cámara y
un presupuesto mayor o mejor invertido en el diseño de producción (que sin
embargo utilizó los mismos sets), nos encontramos frente a un trabajo sin
personalidad y tediosamente teatral (y muy a menudo las actuaciones son
francamente malas: insuficientes o ridículas) --contraste que le asegura una acrecentada
apreciación y respeto al legendario film dirigido por Tod Browning.
martes, 11 de diciembre de 2012
viernes, 7 de diciembre de 2012
Abbott and Costello Meet Frankenstein (1948)
La comedia que con cierto carácter oficial
dejó constancia del innegable declive del terror clásico en el cine americano,
esta cinta protagonizada por los entonces populares Bud Abbott y Lou Costello
es hoy una amable diversión, si ya no la desternillante parodia que debió de
ser en su época. Drácula (Bela Lugosi, por supuesto) había envejecido
prematuramente, y acaso lo más interesante del dramatis personae --entre
actores y roles arquetípicos-- consiste en admitir que Lon Chaney Jr. es aquí
mucho mejor Hombre Lobo (y mucho más digno Jr.) que en otras encarnaciones
--aparte de recordar que sin la gracia del gordito
Costello no se termina de entender el atractivo que estos Lewis & Martin torpemente abocetados
ejercían en el público anglosajón. La trama va de que el mefistofélico Conde,
un monstruo de Frankenstein (Glenn Strange) con el infortunado cerebro fundido
y listo para su remplazo por otro peor, y Larry Talbot, atormentada víctima de
la luna llena cuyas sesiones insomnes le han restado kilos y descanso moral,
forman dos equipos: los dos primeros más o menos conscientemente para el Mal,
mientras que el último intenta su propia redención a través de un enfrentamiento con
el vampiro transilvano que aún resiste los vientos de nuestra lejana cultura.
domingo, 18 de noviembre de 2012
¡Así es mi tierra! (1937)
La
historia anecdótica de un general de la revolución mexicana que vuelve a su
añorado terruño sirve de pretexto para el lucimiento de un Cantinflas en
aparente rol secundario; en realidad, se trata del debut, si no de su talento, de sus malabares verbales. Y aunque los títulos de crédito son interminables --al
menos en la restaurada versión española que tuve ocasión de visitar--, la trama
resulta deshilachada y tópica, y hay una prescindible secuencia de toreo “bufo”
que le restó demasiada simpatía al por otra parte muy simpático Cantinflas (que
aquí es un peón de rancho y se llama Tejón), la nacionalista cinta
gira naturalmente en torno a un importante comediante en su mejor época --la
primera, a blanco y negro--, y el espectador tiene la oportunidad de
comprobarlo a través de instantes genuinos e inimitables.
jueves, 1 de noviembre de 2012
West Side Story (1961)
El genial George Chakiris (centro), quien interpreta a Bernardo, filmando en New York
Leonard
Bernstein y Jerome Robbins quedaron inmortalizados en estas 2 horas y media de música
y danza (en fusión absoluta) sobre la delincuencia juvenil, en verdad una
historia cinematográfica que, con el pretexto de un romance trágico inspirado
en Shakespeare cuyo telón de fondo es la rivalidad entre dos pandillas
neoyorquinas, trata de la expresión artística, del teatro coreográfico y, en
fin, de la belleza definitiva que puede lograr (como en este caso particular)
la transición de las tablas a unos rollos inflamados con maestría desbordante.
A destacar, entre tanto talento, la figura y el quehacer contundentes de George
Chakiris (justo Oscar al Mejor Actor de Reparto), y las letras subjetivas y empáticas,
idealmente complementarias, de Stephen Sondheim, los cuales realzan aún más el
vigor y plasticidad conmovedores de este sensacional espectáculo, inolvidable
ballet contemporáneo y popular que se debe apreciar al
menos una vez en esta vida.
lunes, 22 de octubre de 2012
El gran calavera (1949)
Fernando
Soler interpreta al personaje licencioso del título, un hombre de negocios que
ha reaccionado a la muerte de su esposa bebiendo alcohol como si fuese agua y
dilapidando sus millones indiscriminadamente entre los miembros de su venal
familia. La vuelta a casa de su exitoso hermano, un psiquiatra que lo
encontrará en serio peligro de muerte debido a la disipación en que ha volcado
su empresa y ha consumido su motivación para seguir adelante, será decisiva
para el nuevo rumbo que tomen los eventos. Escrita por Luis Alcoriza (quien
además se hace cargo del ingrato papel de un pelmazo arribista) y dirigida por
el genio de Calanda, El gran calavera es una comedia dramática sólida, si acaso
algo (o bastante) esquemática o tópica, en la cual las virtudes del melodrama,
aquel género accesible tan creativamente aprovechado por un Buñuel mexicano
como calaverita en Día de Muertos, consiguen hacer
reaccionar al espectador emocionado por el placer de la ficción.
lunes, 8 de octubre de 2012
Belle de jour (1967)
Escandalosa
e infame --fue prohibida durante mucho tiempo en diversos países--, esta cinta
sobre una joven dama de sociedad que ejerce la prostitución clandestina es
Buñuel en estado de refinación. La realidad del sueño y la realidad objetiva
confunden sus fronteras y se mezclan dentro de una ficción envolvente, que
marca la sensibilidad con el fuego lento de sus imágenes (algunas tan chocantes
como las que muestran los instintos sexuales masoquistas de la protagonista) y
su carácter sugestivo. Una inquieta obra maestra que, extrañamente, ha perdido
el favor de antaño en beneficio de otras piezas del genio de Calanda, y sin
embargo no ha envejecido un minuto ni deja de ser una fuente de inesperadas
satisfacciones para el aficionado oportuno. Catherine Deneuve, perfecta en su
rol, Michel Piccoli y Paco Rabal, buñuelianos veteranos, se distinguen entre
otros actores de un relato tan hermoso como perverso y desolador.
jueves, 4 de octubre de 2012
Revolutionary Road (2008)
Toda
una década después de Titanic (1997), Leonardo DiCaprio y Kate Winslet dejaron de ser
Jack y Rose para estelarizar este resignado estudio de un matrimonio que se
desmorona a plena luz del día, un drama realista en el cual Sam Mendes vuelve a
examinar con lucidez las relaciones humanas como ya había hecho en la comedia satírica
(American Beauty) y el cine gansteril (Road to Perdition). En el ambiente
suburbano de la América de los cincuentas, Frank y April parecen la pareja
perfecta: él es ejecutivo en una gran fábrica, ella una elegante ama de casa, y
ambos tienen dos pequeños hijos; sin embargo, sus sueños largamente postergados
irrumpirán como fantasmas para convertir su vida en una pesadilla. Dirigida con
ironía y oportuno sentido del melodrama, Mendes permite que sus actores se
explayen en escenas espectaculares consistentes en Winslet y DiCaprio
intercambiando parlamentos como venenosos dardos de sinceridad y confusión
conyugal, y otras en las que DiCaprio resulta tan profundamente emotivo como
siempre y Winslet tan complejamente madura como en toda su etapa reciente. Además
de la sensacional pareja, Kathy Bates tiene oportunidad de colaborar más
prolongadamente con Kate y Leo, y la deliciosa Zoe Kazan (nieta de mi cineasta
favorito) aprovecha su demasiado breve tiempo en
pantalla. La partitura de Thomas Newman es, congruentemente, memorable.
Etiquetas:
kate winslet,
leonardo dicaprio,
revolutionary road,
sam mendes
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






