martes, 11 de diciembre de 2012

La versión hispana de Dracula (1931)


Lupita Tovar, la actriz mexicana que en esta cinta Universal filmada en paralelo a la protagonizada por Bela Lugosi representa a una Mina llamada Eva, se equivocaba cuando decía que este Drácula es la mejor de ambas versiones. Los críticos también se equivocaron, está claro. Más allá de los amplios y libres movimientos de cámara y un presupuesto mayor o mejor invertido en el diseño de producción (que sin embargo utilizó los mismos sets), nos encontramos frente a un trabajo sin personalidad y tediosamente teatral (y muy a menudo las actuaciones son francamente malas: insuficientes o ridículas)  --contraste que le asegura una acrecentada apreciación y respeto al legendario film dirigido por Tod Browning.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Abbott and Costello Meet Frankenstein (1948)


La comedia que con cierto carácter oficial dejó constancia del innegable declive del terror clásico en el cine americano, esta cinta protagonizada por los entonces populares Bud Abbott y Lou Costello es hoy una amable diversión, si ya no la desternillante parodia que debió de ser en su época. Drácula (Bela Lugosi, por supuesto) había envejecido prematuramente, y acaso lo más interesante del dramatis personae --entre actores y roles arquetípicos-- consiste en admitir que Lon Chaney Jr. es aquí mucho mejor Hombre Lobo (y mucho más digno Jr.) que en otras encarnaciones --aparte de recordar que sin la gracia del gordito Costello no se termina de entender el atractivo que estos Lewis & Martin torpemente abocetados ejercían en el público anglosajón. La trama va de que el mefistofélico Conde, un monstruo de Frankenstein (Glenn Strange) con el infortunado cerebro fundido y listo para su remplazo por otro peor, y Larry Talbot, atormentada víctima de la luna llena cuyas sesiones insomnes le han restado kilos y descanso moral, forman dos equipos: los dos primeros más o menos conscientemente para el Mal, mientras que el último intenta su propia redención a través de un enfrentamiento con el vampiro transilvano que aún resiste los vientos de nuestra lejana cultura.

domingo, 18 de noviembre de 2012

¡Así es mi tierra! (1937)


La historia anecdótica de un general de la revolución mexicana que vuelve a su añorado terruño sirve de pretexto para el lucimiento de un Cantinflas en aparente rol secundario; en realidad, se trata del debut, si no de su talento, de sus malabares verbales. Y aunque los títulos de crédito son interminables --al menos en la restaurada versión española que tuve ocasión de visitar--, la trama resulta deshilachada y tópica, y hay una prescindible secuencia de toreo “bufo” que le restó demasiada simpatía al por otra parte muy simpático Cantinflas (que aquí es un peón de rancho y se llama Tejón), la nacionalista cinta gira naturalmente en torno a un importante comediante en su mejor época --la primera, a blanco y negro--, y el espectador tiene la oportunidad de comprobarlo a través de instantes genuinos e inimitables.

  

jueves, 1 de noviembre de 2012

West Side Story (1961)

El genial George Chakiris (centro), quien interpreta a Bernardo, filmando en New York

Leonard Bernstein y Jerome Robbins quedaron inmortalizados en estas 2 horas y media de música y danza (en fusión absoluta) sobre la delincuencia juvenil, en verdad una historia cinematográfica que, con el pretexto de un romance trágico inspirado en Shakespeare cuyo telón de fondo es la rivalidad entre dos pandillas neoyorquinas, trata de la expresión artística, del teatro coreográfico y, en fin, de la belleza definitiva que puede lograr (como en este caso particular) la transición de las tablas a unos rollos inflamados con maestría desbordante. A destacar, entre tanto talento, la figura y el quehacer contundentes de George Chakiris (justo Oscar al Mejor Actor de Reparto), y las letras subjetivas y empáticas, idealmente complementarias, de Stephen Sondheim, los cuales realzan aún más el vigor y plasticidad conmovedores de este sensacional espectáculo, inolvidable ballet contemporáneo y popular que se debe apreciar al menos una vez en esta vida.

lunes, 22 de octubre de 2012

El gran calavera (1949)


Fernando Soler interpreta al personaje licencioso del título, un hombre de negocios que ha reaccionado a la muerte de su esposa bebiendo alcohol como si fuese agua y dilapidando sus millones indiscriminadamente entre los miembros de su venal familia. La vuelta a casa de su exitoso hermano, un psiquiatra que lo encontrará en serio peligro de muerte debido a la disipación en que ha volcado su empresa y ha consumido su motivación para seguir adelante, será decisiva para el nuevo rumbo que tomen los eventos. Escrita por Luis Alcoriza (quien además se hace cargo del ingrato papel de un pelmazo arribista) y dirigida por el genio de Calanda, El gran calavera es una comedia dramática sólida, si acaso algo (o bastante) esquemática o tópica, en la cual las virtudes del melodrama, aquel género accesible tan creativamente aprovechado por un Buñuel mexicano como calaverita en Día de Muertos, consiguen hacer reaccionar al espectador emocionado por el placer de la ficción.

lunes, 8 de octubre de 2012

Belle de jour (1967)


Escandalosa e infame --fue prohibida durante mucho tiempo en diversos países--, esta cinta sobre una joven dama de sociedad que ejerce la prostitución clandestina es Buñuel en estado de refinación. La realidad del sueño y la realidad objetiva confunden sus fronteras y se mezclan dentro de una ficción envolvente, que marca la sensibilidad con el fuego lento de sus imágenes (algunas tan chocantes como las que muestran los instintos sexuales masoquistas de la protagonista) y su carácter sugestivo. Una inquieta obra maestra que, extrañamente, ha perdido el favor de antaño en beneficio de otras piezas del genio de Calanda, y sin embargo no ha envejecido un minuto ni deja de ser una fuente de inesperadas satisfacciones para el aficionado oportuno. Catherine Deneuve, perfecta en su rol, Michel Piccoli y Paco Rabal, buñuelianos veteranos, se distinguen entre otros actores de un relato tan hermoso como perverso y desolador.

jueves, 4 de octubre de 2012

Revolutionary Road (2008)


Toda una década después de Titanic (1997), Leonardo DiCaprio y Kate Winslet dejaron de ser Jack y Rose para estelarizar este resignado estudio de un matrimonio que se desmorona a plena luz del día, un drama realista en el cual Sam Mendes vuelve a examinar con lucidez las relaciones humanas como ya había hecho en la comedia satírica (American Beauty) y el cine gansteril (Road to Perdition). En el ambiente suburbano de la América de los cincuentas, Frank y April parecen la pareja perfecta: él es ejecutivo en una gran fábrica, ella una elegante ama de casa, y ambos tienen dos pequeños hijos; sin embargo, sus sueños largamente postergados irrumpirán como fantasmas para convertir su vida en una pesadilla. Dirigida con ironía y oportuno sentido del melodrama, Mendes permite que sus actores se explayen en escenas espectaculares consistentes en Winslet y DiCaprio intercambiando parlamentos como venenosos dardos de sinceridad y confusión conyugal, y otras en las que DiCaprio resulta tan profundamente emotivo como siempre y Winslet tan complejamente madura como en toda su etapa reciente. Además de la sensacional pareja, Kathy Bates tiene oportunidad de colaborar más prolongadamente con Kate y Leo, y la deliciosa Zoe Kazan (nieta de mi cineasta favorito) aprovecha su demasiado breve tiempo en pantalla. La partitura de Thomas Newman es, congruentemente, memorable.