martes, 26 de julio de 2011

The Dirk Diggler Story



Esta producción amateur rodada en formato de vídeo hacia 1987 fue el primer trabajo de Paul Thomas Anderson, el realizador de Boogie Nights (1997) y Magnolia (1999) y There Will Be Blood (2007). Su innegable aptitud para la narración dramática de vidas cruzadas se reveló en la primera, para luego perfeccionarse y ahondar aún más en el vacío cuasi existencial de sus siempre desolados y particularmente entrañables personajes en el definitivamente magistral fresco cinemático de la segunda. ... Wait a second! Sin embargo --y éste es un "sin embargo" casi en mayúsculas--, la épica sentimental que proponía Boogie Nights, suerte de homenaje al cine pornográfico (en celuloide) fugazmente notorio de los setentas, fue ensayada a una escala muchísimo menor en la oscura cinta de sólo treinta minutos que ahora comentamos --¡hey, PTA no tenía más de 18 años de edad, el capo! Ésta relata exclusivamente la vida de su protagonista, su ascenso y su caída (como sucedería en There Will Be Blood), por medio de entrevistas con quienes fueron sus colaboradores más cercanos, aquellos que protagonizarían sus propias historias afluentes en la versión posterior. Anderson consigue que el magro presupuesto juegue a su favor, creando un falso documental con la misma apariencia y similar sentido del realismo que marcan la pornografía al uso. Además, ya asoman de algún modo su humor, su ironía y su habilidad persuasiva característicos; pero nada es suficiente en comparación con la odisea de la marginalidad que idéntico material conformaría en 1997 --uf. 

The Dirk Diggler Story es una obra definitivamente de interés para los admiradores del genial Anderson.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Pánico en las calles (1950)



Filmada en New Orleans, con gente local como extras, y con actores en su mayoría desconocidos --haciendo excepción de Richard Widmark, por ejemplo-- cuyas figuras y expresividad comunican fácilmente el realismo dramático que caracteriza a Kazan, el fundador principal del Actors Studio. La cualidad documental de Pánico en las calles sólo es comparable a su electrizante ritmo interno, combinación al servicio de una puesta en escena plena de un suspenso sui géneris: escalofriante por su ambigüedad estilística, no se trata de un film noir ni de un thriller policial ni de una obra de tesis, sino de una suma que va más allá. Kazan consigue así la que es probablemente su narración más cinematográficamente autónoma en el sentido menos "de autor" que pueda hallarse en su legado. Sin embargo, noten la imagen inicial de los jugadores de poker, el soberbio pasaje del marinero y su mujer, y la secuencia final del puerto. Ideal Jack Palance, a quien acompaña Zero Mostel en esta escena inicial.

martes, 8 de febrero de 2011

La pobredumbre humana

El dinamismo de los encuadres, la uniformidad de las actuaciones, la sutileza de los diálogos, el retrato (bastante digno) de la gente de color, el contraste de las caracterizaciones y su efectividad dramática: esta colaboración entre William Wyler y Bette Davis aventaja a Jezabel (Oscar a la Mejor Actriz de 1938) con mucho, aunque habría que admitir que ésa era una película muy distinta de La loba (1941). Ésta cuenta con una capacidad envolvente que resulta en una experiencia más satisfactoria aun. Su fuerza expresiva es indudable; sin ella su mensaje habría perdido acaso lo esencial en el camino. Tal vez, precisamente, el realismo de aquella feliz metáfora --uno de los hallazgos visuales de Gregg Toland tras la cámara-- en que los hermanos de Davis, advertidos a través de una amplia ventana, acuden al encuentro de su noble cuñado iguales a buitres hambrientos. En la escena a continuación, Davis ofrece una muestra de la maldad sin fisuras de Regina Giddens, una de las malas más malas de toda la historia del cine, en compañía de Herbert Marshall como su esposo.

jueves, 20 de enero de 2011

Man on a Tightrope (1953): suspenso político



Cronológicamente dispuesta entre dos verdaderas obras maestras, Viva Zapata! (1952) y On the Waterfront (1954), Man on a Tightrope (conocida en español como El circo fantasma, o Fugitivos del terror rojo) es indudablemente un título menor en la obra de Elia Kazan. La intriga que desarrolla, no obstante, posee un relativo interés, y el arte de su autor puede ser apreciado desde un ángulo menos complicado ideológicamente --aunque también por eso mismo, entre otras cosas, se trate de una película desconcertante hasta cierto punto. Es de todas formas una más que visible pieza de intriga, con el telón de fondo de una Checoslovaquia dominada por el comunismo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. El noble Fredric March y el siempre aristocrático Adolphe Menjou alternan con los kazanianos Pat Henning (On the Waterfront) y Richard Boone (inolvidable como el padre de Kirk Douglas en The Arrangement, de 1969). Sin embargo, es Gloria Grahame --la trágica amante de Lee Marvin en The Big Heat, del mismo año-- quien destaca por su sensual interpretación.

sábado, 1 de enero de 2011

Dracula (1931)



Bela Lugosi por supuesto, allá cuando vampiros y licántropos todavía convivían en paz --¡y en qué armonía!

domingo, 28 de noviembre de 2010

Crying en español



Hallo en una entrevista que el momento favorito de Mulholland Drive (2001) para David Lynch, su propio director, es también el mío: Rebekah del Rio cantando a capella una bellísima versión en español de "Crying", la cuasi trágica melodía de Roy Orbison. La señorita Del Rio, en la escena, pretende actuar sobre una grabación o playback de su misma inspiración, una situación que se ajusta al estilo del local nocturno donde se presenta y que se llama Silencio. Advertidos, los parroquianos asisten al desvanecimiento de la cantante y no se inmutan al oír aquella voz intacta, vibrando sobre el cuerpo inerte. Es un momento estremecedor y una hazaña difícil: la frustrada sincronización de los labios con el sonido de su propia voz pone en jaque imposible a la versión de "In Dreams" perpetrada por el monstruoso Dean Stockwell en Blue Velvet (1986): la voz era la original de Orbison entonces, y ahora la emoción (que embarga a los espectadores fuera y dentro de la pantalla, incluidas las protagonistas, por igual) es de Rebekah del Rio.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Thirteen (2003)



Los primeros segundos del filme escrito por Nikki Reed (en la escena) y dirigido por Catherine Hardwicke, quienes después realizarían la fantasía adolescente Twilight (2008).